El Parlamento Europeo ha decidido bloquear la revisión profunda del Reglamento REACH, deteniendo cambios estructurales como el registro de 80.000 polímeros y el endurecimiento de las restricciones sobre PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas). La votación —540 a favor, 60 en contra y 45 abstenciones— marca un giro regulatorio con impacto directo en la industria química europea.
Para las empresas afectadas, el alivio regulatorio es inmediato: se evitan sobrecostes y cargas administrativas en un contexto económico sensible.
La revisión formaba parte de la Estrategia de Sostenibilidad para las Sustancias Químicas (CSS) e incluía propuestas como nuevos requisitos de registro, una mayor aplicación del Generic Approach to Risk Management (GRA) (Enfoque genérico para la gestión del riesgo), reglas más estrictas para las sustancias preocupantes y una evaluación reforzada de mezclas y exposiciones combinadas.
Sin embargo, los retrasos acumulados, las tensiones políticas y la preocupación por la competitividad europea han llevado a un cambio de rumbo. Como resultado, cualquier reforma integral queda previsiblemente pospuesta hasta después de 2029, generando incertidumbre a medio plazo. En su lugar, la evolución normativa se apoyará en ajustes técnicos graduales, con mayor protagonismo de la Comisión Europea y ECHA, que seguirá reforzando el control sobre las SVHC y la vigilancia de las importaciones no conformes.
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